Decoración para una habitación matrimonial

Los dormitorios son una de las estancias más personales de la vivienda. Lo ideal es que estén diseñados al gusto de la persona que la habita, pero nace una pregunta: ¿Qué reglas se deben seguir para conseguir la mejor decoración para una habitación de matrimonio?


En un dormitorio individual, es fácil acertar con el gusto de la persona, pero en una habitación de matrimonio son dos opiniones las que entran en juego.


Ambas partes de la pareja deben sentirse cómodos y para ello es muy importante llegar a un acuerdo en ciertos aspectos, especialmente en estilo, colores y tipo de mobiliario.


Todo influye a la hora de crear un buen ambiente y, al ser una zona destinada al descanso, debemos conseguir que nos ayude a relajarnos y dormir tranquilos.


Las claves para decorar una habitación de matrimonio

Repasamos entonces todas las claves en la decoración de una habitación de matrimonio.


El color

El color en una habitación de matrimonio es esencial. Puede ir en la ropa de cama, en el cabecero o en los muebles, pero el que mas presencia tiene es en las paredes, ya que son éstas las que envuelven toda la estancia y las que marcan el ambiente.


Aunque existen muchas opciones, lo más recomendable en este caso es que se elijan colores claros para la decoración de la habitación de matrimonio, ya que aportan mas estabilidad y serenidad.


El blanco es una buena opción para decorar la habitación de matrimonio; es un color que no pasa de moda y no cansa la vista (si quieres darle algo de color puedes añadirlo después en los complementos, como los almohadones en la cama).

Si buscas colores claros pero el blanco te parece demasiado neutral, puedes buscar dentro de los tonos pastel, en la gama de los beiges (cálidos), los verdes (relajantes) o el rosa palo.

El contrapunto de color lo haremos con los colores oscuros, y aquellos que sean muy llamativos, ya que si los usáramos para las paredes con el tiempo cansan a la vista, y en algunas personas pueden generar ansiedad.


Sin embargo, algunas parejas les dan una oportunidad. Si éste es su caso, sólo considera que el dormitorio tenga un tamaño decente, ya que este tipo de colores empequeñecen la habitación.



El cabecero

En una habitación de matrimonio bien distribuida, normalmente la zona del cabecero es lo primero que nos encontremos al entrar al dormitorio, ya que a nivel funcional y de costumbres, lo normal en un dormitorio es encontrarnos la cama en la pared opuesta a la entrada (cosa que, desde la cama, podamos ver la puerta). Así que el cabecero es, probablemente, la pieza más llamativa en una habitación matrimonial.


También hay habitaciones en las que ni siquiera se pone, actuando en este caso la propia pared como cabecero. En estos casos lo que se hace es que ésta sea algo diferente al resto, ya sea mediante la pintura, con papel pintado o con alguna otra textura (con un símil hormigón, por ejemplo).


El material de un cabecero suele ser de madera natural, de DM lacado o tapizado. Estos últimos son más cómodos y agradables para apoyar tanto la espalda si estamos sentados en la cama, como la cabeza.


Las medidas no varían mucho, suelen acompañar los distintos tamaños de colchones de 2 plazas, siendo la altura más habitual la de 120cm, aunque también se encuentran de 1m y 130cm. No obstante, si queremos algo original lo mejor es hacerlos a medida.



Mesas de luz y cómodas

Los muebles auxiliares, como las mesas de luz o las cómodas, deben acompañar al resto de la decoración e integrarse en la estancia. Lo normal es que pasen desapercibidas, poniendo el foco en el cabecero y la ropa de cama. Así que si buscas un dormitorio cómodo, equilibrado y armónico, sin lugar a dudas la mejor opción es que los muebles combinen o se mimeticen con el color de la pared.


Si los eliges en tonos blancos, maderas o colores claros, el dormitorio ganará en limpieza y luminosidad. Estos tonos, además, son ideales para los dormitorios de estilo nórdico.



La cama

La elección del somier y del colchón debe ser la reflexionada con mas detenimiento, ya que en ella pasarás la mayor parte del tiempo (y un tercio de tus dias), por lo que es muy importante que elijas ambos elementos adecuándose a tus necesidades para que logres un buen descanso.


Respecto al sommier, si necesitas espacio de almacenamiento extra, puedes comprar una cama-canapé de apertura frontal que hará de “cuarto armario” para guardar acolchados, sábanas y hasta zapatos de temporada en sus cajas.


En este caso recomendamos que pongas la ropa de cama por fuera, de forma que cubra el canapé (pues suelen ser voluminosos y no quedan bien a la vista) y que el colchón no sea muy alto para compensar la altura del canapé.



Los textiles

Aquí podemos encuadrar la ropa de cama (sábana bajera, encimera, nórdico y fundas de almohadas), los almohadones que irán en la cabecera, la colcha o el plaid de cama, las alfombras y las cortinas o estores.


En general, para no equivocarte, lo mejor es que alfombras y cortinas vayan en tonos lisos y neutros (blancos, crudos o beiges) y que el color vaya en almohadones, colchas y plaids de cama.


Una opción es utilizar sábanas y almohadones blancos y meter un color pastel en la funda nórdica (ej. rosa palo), jugando con los cojines en el mismo tono pero más marcado.


Como en cualquier otro ambiente, si tu habitación es pequeña y no tiene mucha luz, lo mejor será vestir la cama con tonos claros y neutros. Una opción muy relajante en la decoración del dormitorio matrimonial es jugar con blancos, crudos y beige, y que la nota de color sea alguna pequeña planta.



Si tienes una habitación de matrimonio amplia y con una gran fuente de luz natural, puedes ser más arriesgado y vestirla con tonos fuertes y llamativos.



Los accesorios

Muchas veces se tiende a recargar demasiado las habitaciones con complementos muy variados. Pero para favorecer el descanso, es mejor que las mesillas, cómodas y paredes no se queden abigarradas. El refrán “pocos pero bien elegidos” se aplica en este caso.

Para encontrar el equilibrio de una habitación con lo justo, lo ideal es lo siguiente:

  • un cuadro o decoración de pared,

  • una alfombra para el suelo,

  • una lámpara de sobremesa sobre la cómoda acompañada de un juego de pequeños jarrones,

  • y una planta o flores en algún lugar.

  • Como extra, se puede agregar una canasta para dejar almohadones o mantas por la noche.



La iluminación

Una buena o mala iluminación puede cambiar por completo la decoración de nuestra habitación de matrimonio.


Lo ideal en cualquier estancia es disponer de una buena iluminación natural, aunque a veces haya que apoyarla con iluminación artificial.

En este sentido, siempre habrá que plantear:

  • Una iluminación general que dé luz a toda la habitación (normalmente una luz de techo, aunque también puede ser una combinación de varias lámparas en distintas zonas del dormitorio encendiéndose a la vez)


  • Una luz ambiental o focal (generalmente a cada lado de la cama), que puede ser mediante lámparas colgantes, apliques de pared o lámparas de sobremesa.


 

Estos son todas nuestras recomendaciones sobre cómo decorar un dormitorio matrimonial.


Si te quedan dudas o necesitas un consejo para tu caso particular, podés comentar esta publicación o enviarme un mensaje por Instagram.

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