12 Pasos imprescindibles en una reforma integral


En el artículo pasado estuvimos hablando acerca de las reformas integrales y los factores que pueden afectar su presupuesto total.


Hoy te vamos a explicar, uno a uno, los 12 pasos de este proceso.




1. Antes de empezar: Proyecto previo

Antes de empezar a pedir presupuestos de obra hay que saber bien qué se quiere hacer. La mayoría de las personas creen tener claro lo que quieren, pero en cuanto se rasca un poco sale a la luz que faltan muchas cosas por definir.


Por ejemplo, uno sabe que quiere un dormitorio, el salón, una cocina abierta, los materiales del baño… ¿pero sabe qué medida exacta debe tener cada habitación, cada espacio? ¿Tiene clara la distribución interna de la cocina? ¿Dónde va ubicado las teclas de luz, los enchufes? ¿Cómo son las conexiones entre ellos? ¿Qué modelo de foco quiere poner?


Por eso contratar un proyecto de interiorismo es un paso esencial, que no se debe ver como un gasto sino como un ahorro, ya que tenerlo definido antes de empezar es fundamental para minimizar problemas, retrasos y sobre precios posteriores en obra.


Además, es la única forma de poder comparar peras con peras al pedir presupuestos, pues todas las empresas partirán del mismo documento con la misma distribución, los mismos materiales, los mismos puntos de luz, etc. Si no, te va a ser imposible comparar precios.



2. Licencias

Toda reforma integral que necesite cambio de tabiques o fachadas (como las ventanas), o afectan espacios comunes, necesita tramitar una licencia o permiso de obra. Ésta es una autorización que concederá tu municipio para poder avanzar con la obra de construcción.


Si la obra no toca estructura (pilares, vigas, etc.), en algunos municipios permiten presentar una “declaración responsable” en la que básicamente el propietario asume que la obra se realizará conforme a la legalidad y a lo presentado (planos, presupuesto, etc.). Así podrá comenzar la obra más rápido. Varios meses después, un técnico autorizado por el municipio visitará la vivienda para comprobar que todo está conforme a las convenciones.


Si la obra sí afecta a estructura o se hace en un edificio que requiera especial protección, va a necesitar un Proyecto visado por un arquitecto. Además de subir los costes, la licencia se retrasará ya que no se podrá empezar la reforma hasta que el municipio no dé el visto bueno.



3. Trabajos previos

Una vez tengas vía libre para comenzar, lo primero es asegurar y proteger la zona. En esta fase se realizan los trabajos de cubrimiento en las zonas comunes del edificio, el ascensor (si lo que se reforma es un piso) o en la fachada (si es una vivienda unifamiliar).



4. Demoliciones

Realizada ya la protección de las zonas comunes, llega el paso de derribar (si es necesario) todo aquello que no se va a utilizar en el nuevo diseño. Todo ello se debe acoplar en contenedores para posteriormente llevarlo al basural.


Se demolerá tabiquería, pavimentos, revestimientos, sanitarios, carpintería y mobiliario empotrado si hubiera. En las demoliciones es muy importante aplicar las correspondientes medidas preventivas de protección, debido a que es una de las fases donde puede haber más accidentes.



5. Albañilería

En este paso se realizan varios trabajos. Entre ellos no deben faltar la correcta nivelación del suelo (suele hacerse con una solera de hormigón), la sustitución de las estructuras dañadas, la construcción de nuevos tabiques, apertura de huecos para puertas, ventanas y cajas de electricidad, etc.



6. Instalaciones

Dado que partimos de un proyecto y planificación previa, ya sabemos las instalaciones que habrá en la vivienda y el lugar donde irán ubicadas. Por lo tanto, podemos empezar a tirar cableado o colocar tuberías.


En esta etapa se preparan todos los conductos de servicios de la vivienda: tuberías de agua, calefacción, cableado eléctrico, telefonía, conductos de gas, suelo radiante, etc.


Desde A+D recomendamos siempre que el técnico especialista de cada área haga visitas periódicas a la vivienda para comprobar que todo se ejecuta correctamente, y coordine con los demás oficios para que no haya errores posteriores.





7. Revestimientos de pared y suelos

Una vez realizadas la albañilería y las instalaciones, llega el momento de revestir las nuevas construcciones, de modo que el cableado y las tuberías queden ocultas y no se vea nada desde fuera.


En revestimientos existen muchas posibilidades, aunque las más comunes son la cerámica, la madera o directamente el enyesado, ya sea en paredes, suelos o techos.


En esta fase se hará la colocación de cerámicos en baños y cocina, la colocación de las placas de yeso para los tabiques, el cierre de los falsos techos, etc.



8. Carpintería

Es el turno de la colocación de puertas, ventanas, zócalos y rodapiés; así como cualquier mobiliario hecho a medida, como los armarios empotrados.


Normalmente genera confusión, pero en esta fase no se incluyen la instalación de parquet ni el forrado de madera de las paredes, que van en el paso anterior, junto con revestimientos y terminación de pisos.



9. Equipamiento

Cuando llegamos a esta fase la casa va tomando forma. Ahora es el turno de la cocina y el baño. En esta fase se colocan elementos como los sanitarios o la grifería, y en la cocina se ejecuta el suministro e instalación de los muebles, la mesada y la bacha, los electrodomésticos, etc.




10. Pintura

Llega el momento de aplicar color. Pero antes de ponerse a pintar, lo ideal es tapar y alisar cualquier irregularidad que pueda haber quedado en la superficie.


Después se cubren todos los elementos que pudieran mancharse de pintura, como interruptores, marcos de puertas y el propio piso.


Una vez que todo está listo, se aplican como mínimo dos capas de pintura.


A veces, esta fase es previa a la anterior (de colocación de equipamiento), especialmente si por ejemplo la cocina no lleva nuevos azulejos. Siempre convendrá dar varios repasos luego, ya que quienes traen los muebles pueden dar algún golpe o dejar manchas en la pared que luego hay que retocar.




11. Limpieza y amoblamiento

Si algo tienen las obras es que dejan polvo y manchas en todos lados.


Es el momento de limpiar cada esquina, sacar todo el polvo y deshacernos de las manchas que puedan quedar de restos de cemento, pintura o resinas.


Es importante aclarar la diferencia entre una “limpieza de obra” de una “limpieza normal”. La primera suele tener un coste bastante mas alto que una limpieza habitual si se contrata aparte, ya que implica una limpieza más profunda, con disolventes, rascadores y demás.


Puedes no contratarla, pero te tocará arremangarte y rascar durante un fin de semana para dejarla impoluta.



12. Amueblar, decorar y disfrutar

Llegados a este punto, la pesadilla ha terminado. Llega la parte más divertida y creativa de la reforma: el amueblamiento y la decoración.


Esta fase tiene también sus “sufrimientos” tambien, pero hablaremos de este tema en otra ocasión, comparada con la reforma, es mucho más placentera.



Ahora sí, ¡Tendrás tu casa lista para vivirla!




 



Estos son los 12 pasos para ejecutar una reforma integral.


Si te quedan dudas o necesitas un consejo para tu caso particular, podés comentar esta publicación o enviarme un mensaje por Instagram.

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