Todos los tipos de suelos de madera explicados en detalle

Hace un tiempo atrás empezamos una serie de artículos hablando sobre los pisos de ingeniería.


Puedes verlos aquí:


¿Qué son los pisos de ingeniería de madera?

Ventajas y desventajas de los pisos de ingeniería

Beneficios de los pisos de ingeniería

Preguntas frecuentes sobre los pisos de ingeniería


Hoy queremos hacer un artículo mas general y explicarte todos los tipos de pisos de madera para que tengas un entendimiento más amplio del tema.

Las viviendas con suelos de madera tienen un toque especial que difícilmente pueden conseguir otros materiales. La calidez que transmiten es única y pueden casar perfectamente con cualquier estilo decorativo.


Pero cuando hablamos de suelos de madera estamos usando un término muy genérico, ya que a veces entendemos por madera algo que no lo es, y además existen diferentes alternativas que es necesario tener en cuenta.


Un piso de madera auténtica da más categoría a una vivienda y sube su valor, a diferencia de los laminados que no lo hacen. Aun así, en ocasiones es poco práctica, y siempre será más cara.



Tipos de suelos de madera y derivados


Parquet

Se denomina parquet a todo revestimiento de suelo de madera con una capa superior de un grosor de 2,5mm y para su fabricación se emplean maderas nobles como el roble, el nogal o la haya.


A nivel común solemos asociar el parquet con un tipo de pavimento que se forma a base de tablillas de madera (habitualmente de 1cm de grosor y unos 45cm de largo como máximo), típica de los suelos de damero o en espiga, pero se podría denominar parquet a cualquier pavimento con la capa superior de madera maciza.


Una vez colocado, es bastante silencioso al pisarlo, ya que normalmente se instala con encolado. Pasado un tiempo hay que acuchillar y lijar el parquet para recuperar su esplendor.


Parquet multicapa

Es un material formado a base de varias capas de diferentes maderas.


De arriba abajo encontramos una primera capa de acabado que según la marca puede tener hasta siete capas de laca y agua para proteger el suelo del desgaste, o bien dos capas de aceite que dan aspecto de madera auténtica con efecto mate.


Si seguimos bajando encontramos la segunda capa que es la madera maciza (en este punto hay marcas que añaden una capa extra que admite lijado).


Mas abajo tenemos la capa núcleo que aporta estabilidad y durabilidad.


Finalmente viene la capa base que suele ser de pino. Está concebida como un refuerzo y evita que el suelo llegue a deformarse.



Laminado

Este material está formado por capas sintéticas o de derivados de la madera, con una capa visible que imita a la madera (pero que no lo es).


Si analizamos sus diferentes capas vemos una capa plástica exterior transparente cuya principal función es la de proteger del desgaste y demás impactos. Esta capa tiene un acabado texturado que simula el acabado que se quiere emular, como suele ser la madera.

Un nivel más abajo se encuentra la “imagen del suelo”. Es decir, una fotografía de alta resolución del material al que se quiere imitar, con una resina de melamina.


Cuanta más calidad aporte el fabricante, más parecida será a la realidad, pudiendo encontrar verdaderas obras de arte por su parecido tan real.


Continuamos bajando capas y nos encontramos con el núcleo, que está formado por un panel HDF(fibra de alta densidad). Éste da estabilidad y resiste la humedad.

Y por último tenemos la capa de refuerzo que es la base de este suelo.



Tarima flotante

El término “flotante” hace referencia sobre todo a la colocación: estamos hablando de un parquet cuya instalación se realiza sin pegar al suelo, de ahí el termino flotante.


Es de madera natural y lo más llamativo es su sonido, tan propio de la madera. Por ello es importante tener en cuenta que las pisadas se escuchan, aunque realmente ahí radica su encanto.

Eso sí, es un error denominar “tarima flotante” a un suelo laminado, puesto que el término “tarima” hace referencia exclusivamente a la madera como material.


Se puede instalar con lamas machihembradas sobre rastreles de madera de menor calidad. Este sistema aumenta la altura del suelo unos 4cm.


Otro sistema de instalación es directamente sobre el suelo, sin rastreles ni cola, fijando únicamente el perímetro.


Con el paso del tiempo suele sufrir desgaste por arañazos y golpes, por lo que es necesario acuhillarlo.




¿Qué significa acuchillar?

Cuando un suelo de madera es de calidad, es cuando se recomienda acuchillar el suelo para posteriormente barnizarlo. Esto se suele hacer aproximadamente al transcurrir una década.

Con este proceso lo que se consigue es reparar las imperfecciones que hayan podido salir a lo largo de esos diez años, como por ejemplo golpes, arañazos, manchas de humedad o de color provocadas por el sol.


El objetivo es recuperar la viveza que tuvo el suelo en origen. El cambio es espectacular y merece la pena realizarlo, ya que el aspecto general del interior en cuestión vuelve a cobrar vida.


¿Qué pasos requiere el acuchillado?


Lijado

Mediante lijas de diferente grano, se elimina el desgaste del suelo, empezando por las lijas más gruesas y terminando por las finas al finalizar el proceso para obtener una superficie lisa y suave.


Empastado o rellenado

Necesario en aquellos suelos que hayan sufrido un mayor desgaste y cuenten con grietas o fisuras profundas. Antes de empastar, será necesario lijar y limpiar la zona.


Barnizado, ya sea con barniz o con aceite

Esta es la última fase del acuchillado y se puede realizar con barniz o con aceite.

El aceite permite reparar con mayor facilidad arañazos pequeños o impactos, sin necesidad de tener que reparar toda la superficie.


Sin embargo, cuando se elige aceite hay que tener en cuenta que requiere algo más cuidado, por lo que hay que tratarlo con más frecuencia, una o dos veces al año, para que siga siendo efectivo.


El barniz en cambio no necesita ser renovado con el transcurso de los años, pero, en el caso de que el suelo haya sufrido algún impacto importante, para tratarlo habrá que retirar el barniz por completo para después volver a aplicarlo.


Con el aceite conseguimos un tacto de madera más pronunciado y un look mate al tiempo que se oscurece, mientras que con el barniz obtenemos un acabado suave que puede ser brillo, mate o satinado.


 

Si te quedan dudas o necesitas un consejo para tu caso particular, podés comentar esta publicación o enviarme un mensaje por Instagram.

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